22 de enero de 2010

Seis meses!

Recién ayer me di cuenta de que cumplí 24 semanas y que eso significa que acabo de entrar al tercer trimestre del embarazo, me he quedado sorprendida de lo rápido que ha pasado el tiempo, de lo diferente que ha sido este embarazo, pero sobre todo me da tanta alegría pensar que ya pronto conoceremos a mi enana.

De su nombre, pues si, ya tenemos uno contemplado desde el principio, de hecho como si nuestra intuición y nuestras ganas de tener una niña eran muy fuertes, sólo teníamos un nombre de niña rodándonos por la cabeza, y de niño nada; sin embargo, lo mantendré en discreción para el blog porque la situación acá en la ciudad de México no da para andar dando tanto detalle.

Esta fue una semana complicada, pues anduve con un sueño terrible, que yo se lo atribuí a que la nena se la pasa moviéndose desde las 6 am hasta las 12 am, por lo que siento que está utilizando de mi energía para mantener su fiesta en mi pancita, lo cual me tiene muy feliz, porque sentir esos movimientos, esas maravillosas pataditas que responden a su nombre o a la voz de papá y de su hermano.

Estoy simplemente feliz, como hace mucho no estaba, los planes y la vida parecen acomodarse cada vez más, muy posiblemente tengamos que cambiar incluso de casa, pero todo sea por estar con mis tres bombones contentos.

Así, sencillamente feliz!

19 de enero de 2010

¿Qué pasará con Haití?

Estoy muy dolida por la gran tragedia que paso, exactamente,el martes de la semana pasada en Haití; el país más pobre de América Latina, el lugar donde el 80% de su población vive con menos de un dolar al día (México no canta mal las rancheras), en un país que históricamente se ha mantenido dependiente de un país más que lo sostenga y en su lapsos de independencia los estallidos sociales abundan.

Las imágenes de los noticieros me dejan con un nudo en la garganta, pero también me cuestiono muchas cosas, pongo en paralelo la situación a la que vivimos en México en Septiembre del ´85, un movimiento de 8.1 en la escala de Richter que sacudió la zona centro y sur del país, en comparación con los 7.0 grados que se sintieron en Puerto Príncipe, Haití; en ambos lugares el gobierno destacó por su ausencia de respuesta inmediata. Sin embargo, hay un elemento que me perturba cada vez que veo las noticias, la reacción de la población; indudablemente creo que muchos están en shock, que debe ser devastador ver tu ciudad derrumbarse ante tus ojos, ver morir a tu vecino, quedarte únicamente con lo traes puesto; aquí en la ciudad de México se vieron caer varios edificios iconos de la ciudad, pero la gran diferencia es que la gente no se quedó esperando que su gobierno o la comunidad internacional hicieran algo para rescatarlos, aquí se destacó la organización civil, ¿a qué me refiero? Hay una imagen bien significativa que se clavó en mi mente: recién acababa de pasar el temblor en Puerto Príncipe, muchos comenzaron a grabar con su celular, y existe un video donde se ve una casa derrumbada, al pie de ella una mujer enterrada de la cintura hacia abajo, a su alrededor mucha gente mirándola cómo grita, cómo clama por ayuda, incluso comienza a aventar piedras a quienes la ven para que la ayuden... todos la miran, se hablan entre ellos, pero nadie hace nada para rescartarla.

Es triste ver, no sólo que es una situación que puso al descubierto que Haití se está cayendo a pedazos políticamente, que su gobierno no reacciona y sólo sale a reprimir a aquellos que buscan un poco de comida en lugares abandonados, pero que no proporciona ni una pizca de ayuda para su población, que tiene a sus muertos en las calles al lado de los que sobrevivieron; pero lo peor es ver que la propia población hace nada para ayudarse así misma, que pasan al lado de casas y edificaciones derrumbadas pero que nadie toma la iniciativa de mover piedras para sacar a sobre vivientes, tal como se hizo aquí, donde se veían cadenas de personas llenas de polvo, moviendo piedra por piedra, incluso sumergiendosé en las ruinas, donde aquellos que no sufrieron la perdida material organizaron campamentos donde daban de comer a los desamparados...

Entiendo que las magnitudes del problema sean mayores en Haití, que la gente sea más pobre y tenga un nivel de vida muy diferente al que se tenía aquí en 1985, que casi en su totalidad haya caído su ciudad capital; me enfurece saber que el presidente de aquel país está refugiado en el aeropuerto, por cuestiones de "seguridad", y que no ha salido a dar ni las narices a su pueblo; pero lo que me da más impotencia es ver a su gente esperando a que "otros" los ayuden o cometiendo crímenes para quitarle una rebanada de pan a aquellos que tal vez si lo hayan buscado.

Estados Unidos y la ONU, han sido quienes aparentemente han tomado mayor control de la situación, aunque no han podido cubrir todo el territorio dañado; sin embargo, hace falta que los haitianos se movilicen para bien, que se organicen y luchen por su futuro, porque la comunidad internacional tiene los ojos en ellos y deben aprovechar que les tienden la mano para dar un paso gigante, pero mientras la sociedad civil no despierte, seguirán comiendo de la mano de otros.

8 de enero de 2010

Venti-diez

De nuevo por aquí, hice una relectura de algunos post del este blog, estuve recordando muchas cosas que pasaron en el 2009 y que hoy, que estoy poniendo los pies en el 2010, me alegra tanto comenzar el año de una manera tan diferente al anterior. Si bien estaba viviendo la alegría de terminar con mi adorada tesis, la situación sentimental fue un fiasco durante gran parte del año, viví una depresión que no le deseo a nadie, pero a partir de la mitad del año se fue todo arreglando poco a poco, incluyendo mi embarazo.

Me siento muy feliz de iniciar un año así, llena de proyectos, con la ilusión de tener olor de bebé en casa nuevamente, con un niño grande que me alegra con su picardía, con una relación con él reestablecida y que hasta ahora va viento en popa, pero sobre todo con una relación conmigo misma más fuerte.


En el 2010, el suceso será el nacimiento de mi niña, que esperamos que llegué a termino en mayo; y sí, dije niña, desde mediados de diciembre el doctor nos confirmó su sexo y nos ha puesto súper alegres, ya tenemos un nombre y lo más lindo es que la llamemos y nos lance pataditas; ha sido un embarazo bien diferente, la experiencia del anterior me permite disfrutar más y tomarme a la ligera aquello que me espantaba del pasado.

Inicio el año llena de buena vibra, rodeada de la gente que más quiero y conociendo muchas más que se están ganando mi cariño. En serio, espero que no sólo sea un año magnífico para mí, sino para todos, para mi México y para el mundo entero. Ocho días después, pero deseo de todo corazón que inicien y terminen el año con una gran sonrisa, que se encuentren llenos de amor y salud!!!