23 de diciembre de 2008

Regreso...

A mis múltiples y allegados fanseses (ajá), les pido una disculpa por desaparecerme de la estela cibernauta, han pasado varias cosas y además quiero dejar un post antes de irme de vagaciones.

La primera y la más importante en este momento, es que por fin, termine la tesis, pasaron un par de tragedias con ella, un día simplemente decidió no abrir y valió, recibí mucha ayuda de todos a mi alrededor (y ni tan a mi alrededor, en Chile) y la tesina fue a parar hasta Tailandia para descifrar el problema, pero nada más no, así que tomé mi fabuloso respaldo de un mes anterior y me puse en lo que se le llama friega total.

He salido bastante de viaje, han sido rápidos, pero los he disfrutado bastante, he ido un par de veces a Acapulco por cuestiones de un trabajito y a visitar en forma a mi familia, y este último fin de semana fuimos a Hidalgo, confirmando mi gusto por los lugares antiguos y con ricas tradiciones, el viaje empezó en Mixquiahuala y termino en Actopan; a la primer ciudad fuimos a una boda, que fue un evento curioso y de cierto significado para mí, pues la prima de mi esposo que se caso, fue la misma que nos invito a sus quince años hace poco más de seis años, cuando yo estaba embarazada y nadie más que mi A. y yo lo sabíamos, así que para mí fue lindo regresar a ese pueblo nuevamente con mi hijo de seis años. Al otro día, yo quería ir a Tula, pero terminamos con el plan de ir a desayunar a Actopan, que al principio se me hizo como cualquier "pueblo bicicletero", pero al recorrer su plaza principal descubrimos su hermosa Iglesia y su convento. Debo confesar que soy fan de asistir a las Iglesias de cada pueblo porque hablan de la historia del lugar, de cómo se formo y ésta decía bastante.


Resulta ser que este fue uno de los primeros conventos que se fundaron en la Nueva España, fue fundado en 1546 por los padres Agustinos y fue dedicado a San Nicolás Tolentino. Me llamo la atención su arquitectura, que es de un estilo muy diferente al que muestran conventos de etapas posteriores, debido a su edad me parece que tiene algo más gótico que renacentista o incluso barroco; aunque las pinturas a dentro sí tienen un estilo más renacentista con un poco de morisco.



Bueno para que los aburro con eso, la verdad es que me gusto mucho y cada que tengo la oportunidad de ir a un convento me gusta meterme a las habitaciones cerrar la puerta y la ventana, sentir esa oscuridad, imaginarme a los sacerdotes que ahí vivían, sentir ese escalofrío hasta la nuca.

Desgraciadamente, dejamos la cámara y tomé estás fotos con mi celular viejito, pero bueno hubo una que me dio mucha risa, es la foto del hombre sin cabeza jajajaja!!


Y traté de corregirla con varios programas y la cabeza nada más no aparece, pobre mi A. quedó decapitado.

Cuando salimos del lugar, descubrimos que cerca de la Iglesia hay un colegio con el mismo nombre al que yo fui (recluida) en la preparatoria.


Sólo espero que no sea de monjas como en el que yo estuve!!!!

Bueno, con este post, van a pensar que soy una mujer súper religiosa que se crió en colegios de monjas y que es de ultra derecha, pero eso ya lo irán descubriendo poco a poco, por ahora sólo les puedo decir que me encanta conocer la historia de mi país que cada vez voy descubriendo más y más detalles que me apasionan.